El agua dulce es una parte fundamental en la dieta de cualquier caballo. Los caballos beben de 5 a 10 galones por día, así que en todo momento deben tener agua limpia a su disposición, a excepción de cuando el caballo está muy caliente después del trabajo. En estos casos se le debe permitir tomar pequeñas cantidades poco a poco, en vez de facilitarle libre acceso al agua.
A pesar de que los caballos pueden resistir en la nieve durante el invierno, el clima está lejos de ser ideal para ellos. El cuerpo del caballo tiene que derretir una gran cantidad de nieve para conseguir agua suficiente, desperdiciando así el calor corporal. Un caballo que no toma suficiente agua es más tendente a los cólicos, por tanto la opción de instalar un calentador en el tanque de agua puede favorecer a evitar que haya hielo en la bandeja donde tomará agua el caballo.